lunes, 9 de noviembre de 2009

Exchange rate politics: contemporary lessons from American History. Jeffrey A. Frieden Department of political science UCLA Review of international p

Sostiene que la importancia política de las cuestiones de tipo de cambio, está relacionada con la apertura de la economía. Cuanto más abierta más importante deviene el tipo de cambio en la agenda política.

Para explicar esto parte del principio básico de política macroeconómica de que ningún país puede cumplir más de dos de las siguientes tres condiciones:

Un tipo de cambio fijo, una política monetaria independiente, y libre movilidad del capital.

Esto es así porque si el capital se mueve entre las fronteras, la tasa de interés real es la misma entre los países.

Si hay movilidad del capital, la política monetaria opera fundamentalmente vía el tipo de cambio: si el dinero crece más rápido que en el resto del mundo lleva a una depreciación, lo cual generalmente provoca una expansión.

En una economía financieramente cerrada, un estímulo monetario eleva los precios nominalmente, reduce las tasas de interés baja los costos de endeudarse y promueve la inversión y el gasto financiado a crédito de los consumidores.

Los efectos de esta política en una economía cerrada afectan los precios nominales pero no los precios relativos. Tiene efectos específicos hacia aquellos con contratos nominales como deudores y acreedores.

Se puede esperar razonablemente una división política entre acreedores y deudores.

Unas pocas industrias , especialmente la construcción de viviendas y los productos de consumo durables, son sensibles a la tasa de interés, por comprarse mayormente a crédito.

En una economía abierta financieramente, la política monetaria afecta primordialmente el tipo de cambio, el efecto no se da solamente en los precios nominales, sino que afecta los precios relativos de los bienes y servicios transables y no transables.

La expansión monetaria deprime el valor de la moneda, hace que los bienes producidos localmente sean más baratos en comparación con los importados y estimula la demanda de los bienes transables producidos localmente.

A diferencia de los movimientos de tasa de interés, los cambiarios tienen un alto impacto en los precios relativos, y afectan a grupos específicos mayores que los movimientos en los precios nominales.

Por estas razones sostiene que a medida que más abierta sea la economía tanto financiera como comercialmente, a mayor cantidad de grupos de interés afectará y mayor interés y puja va a haber en torno al tipo de cambio.

Hay un trade off entre tener una política monetaria independiente y tener un tipo de cambio estable y predecible. (partiendo de la base que en una economía abierta hay libre movilidad de capitales)

Las preferencias de los distintos grupos serían:

Respecto a la flexibilidad del tipo de cambio vs estabilidad, aquellos cuyo negocio es totalmente doméstico van a preferir una política monetaria independiente (TC flexible) dado que el tipo de cambio es insignificante para ellos. Este grupo incluye a los productores de bienes y servicios no transables y a los productores de transables que venden mayormente al mercado interno. El argumento es que sus fortunas dependen de las condiciones de negocios domésticas, y la habilidad del gobierno para afectar la política monetaria nacional requiere un tipo de cambio flexible.

Por otro lado, aquellos involucrado más estrechamente con el comercio internacional e inversiones internacionales, están muy interesados en mantener la estabilidad del tipo de cambio que tiene un gran impacto en sus performances y planes de negocio.

Respecto al tipo de cambio, van a preferir un tipo de cambio bajo, (apreciado) los productores de bienes no transables porque sus productos se encarecen relativamente a los bienes transables en el mercado interno, los traders y los inversores internacionales, que pueden comprar afuera más barato.

Van a preferir un tipo de cambio alto (depreciado) los productores de bienes transables en tanto hace sus productos más baratos en relación a los bienes extranjeros.

La sensibilidad de los productores de bienes transables a la variación del tipo de cambio, es una función de la elascticidad precio de la demanda de sus productos. Cuanto más estandarizado el bien y en consecuencia más influencia tiene el precio sobre la competencia, más lo va a afectar la variación del TC. Cuando entra a jugar la calidad o otras non price variables, la sensibilidad es menor.

Otro punto es que generalmente la influencia de movimientos en el TC sobre los bienes no transables, es menos directa que sobre los transables.

En resumen, cuanto más nivel de apertura financiera y comercial, más la política monetaria se viabiliza a través del TC, la variación del TC incide más en los precios relativos y en consecuencia en la distribución de ingresos, y más se politiza la fijación de la política económica debido a los intereses en juego.

En este contexto surgen claras diferencias en las preferencias de los distintos agentes respecto al nivel deseado de tipo de cambio y al nivel deseado de estabilidad del mismo. Permaneciendo todo el resto igual, los productores orientados al mercado doméstico van a preferir un tipo de cambio flexible, en tanto que los orientados al mercado internacional preferirán un tipo de cambio fijo.

Los productores de bienes y servicios transables van a preferir un weak currency, o tipo de cambio debil (depreciado), en tanto los productores de bienes y servicios no transables, y los inversores internacionales van a preferir un tipo de cambio fuerte, (apreciado).

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