El artículo, buscando la explicación de la devaluación del euro en la etapa 1999-2000, pasa revista a las distintas teorías y modelos que se han elaborado sobre los fundamentos de la variación del Tipo de Cambio.
En este sentido distingue:
El modelo monetario de precios flexibles:
Este modelo parte de asumir que los precios son flexibles y que el poder de compra (PPP) se mantiene.
Sostiene que los fundamentos relevantes para la determinación del TC son: la oferta monetaria relativa; el nivel de producción relativo; los diferenciales de las tasas de interés reales; y los diferenciales en la tasa esperada de inflación.
En síntesis el modelo expresa que el TC es determinado por los actuales fundamentos (Oferta monetaria, producto, inflación, tasa de interés) y por las actuales expectativas acerca de la evolución futura de esos fundamentos.
La conclusión que se deriva de esta premisa, es que los cambios actuales en el TC, sólo pueden venir de “novedades” acerca de los fundamentos subyacentes. Expresado de otra forma, el TC sólo cambiaría si nueva información acerca de los fundamentos descriptos llega al mercado.
Modelo monetario de los precios sticky (Dornbusch model)
Este modelo tiene básicamente los mismos fundamentos que el anterior, con la diferencia de que es abandonada la asunción de que los precios son flexibles y en consecuencia también la que sostiene que la paridad del poder adquisitivo (PPP) se mantiene todo el tiempo. Este modelo asume que la PPP sólo se mantiene a largo plazo.
La asunción de la existencia de precios sticky, se traduce en que no sólo importa la expectativa de inflación, sino también el cambio en el pasado de los precios que pueden afectar el actual TC.
Las demás conclusiones derivadas del modelo anterior se aplican a esta versión, especialmente la importancia de la aparición de novedades en los fundamentos para la explicación de variaciones en el TC.
El modelo del balance de portfolios
Este modelo reconoce que las decisiones de los tenedores de portfolios (inversionistas), deben ser introducidas en el análisis. En estos modelos el deseo de diversificación juega un rol importante en la determinación del TC.
Como consecuencia, además de las variables macroeconómicas contempladas por los modelos monetarios, estos otros introducen mediciones de primas por riesgo y stocks de activos expresados en diferentes monedas.
En estos modelos la cuenta corriente tiene un rol prominente porque mide el cambio en la posición neta de activos extranjeros de los países, y consecuentemente influye la prima por riesgo vinculada a las inversiones en diferentes monedas.
Conclusiones:
El autor afirma que los modelos previos han sido concienzudamente testeados en los últimos 20 años, y que de esta evidencia empírica se pueden extraer tres conclusiones principales.
La primera es que aún si los agentes económicos fueran capaces de pronosticar acertadamente el camino futuro de los Fundamentals, ello no produciría un mejor pronóstico del TC que otro que se hiciera prescindiendo de los Fundamentals. (random walk) ver paper de Meese and Rogoff, que analizaron los modelos anteriores y los compararon con un modelo random walk arribando a la conclusión de que este último funcionó mejor en el pronóstico que los modelos explicitados, aún cuando se cargue los modelos con los reales Fundamentals futuros.
Dice que si bien algunos investigadores sostienen que sus modelos superan los resultados del random walk, el consenso científico es que las conclusiones de Meese and Rogoff todavía se sostienen.
Por ultimo la evidencia sobre PPP también sugiere que si hay un mecanismo de largo plazo direccionando el TC, es en efecto de muy largo plazo (Rogoff 1996, quien encontró que lleva 3 o 4 años para que la mitad del ajuste hacia el PPP se lleve a cabo después de un shock).
Una segunda conclusión, es que desde la implementación de los tipos de cambio flotantes, la variabilidad de los TC (nominales y reales) se ha incrementado sensiblemente. Al mismo tiempo no hay evidencias de que la variabilidad de los Fundamentals identificados por los modelos se haya incrementado respecto al período de TC fijos. Esto según el autor representa una contradicción porque los modelos sugieren que la variabiliad del TC solo aumenta cuando aumenta la variabilidad de los Fundamentals subyacentes. Este resultado ha conducido a la visión de que la variabilidad de los tipos de cambio está desconectada de la variabilidad de los Fundamentals subyacentes.
Una tercera conclusión se relaciona con el aspecto de los modelos referido a las “novedades”. Los modelos teóricos suman las expectativas racionales. Una consecuencia de ello es que los TC sólo pueden cambiar como resultado de “novedades” en los Fundamentals. El autor dice que se puede concluir de los análisis empíricos que este aspecto de los modelos, también fue refutado por los datos. Hay evidencia de que una gran parte de los movimientos del TC no pueden ser asociados con las “novedades”. Dice que sobre pronósticos de más de un año, las novedades en el producto, inflación y tasas de interés explican sólo menos del 5% de la variancia no anticipada del TC. De este 5% el 95% es atribuible a las “novedades” respecto al TC en si mismo.
De esta evidencia científica sólo una conclusión puede derivarse, los modelos que vinculan el TC con variables como tasa de inflación, crecimiento del producto, diferenciales en la tasa de interés, no se sostienen cuando se los confronta con evidencia empírica. No hay evidencia que sostenga que estas variables determinan el TC. Por el contrario la evidencia empírica sugiere fuertemente que los TC de las monedas más importantes están desconectados de las variables económicas “Fundamentals” la mayor parte del tiempo. Solo a muy largo tiempo hay alguna evidencia de influencia.
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